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Reglas básicas
El vino blanco seco precede a los demás vinos.
El vino tinto precede al vino dulce o licoroso.
Si se sirven varios vinos blancos secos o varios
tintos:
El más ligero ha de preceder al más
generoso.
El más joven al de mayor edad.
Los
vinos más apreciados para el aperitivo son el
Jerez o cavas secos. Como alternativa, los vinos blancos
secos o tintos ligeros pueden ser una buena solución.
A lo largo de una comida es conveniente ir de menor
a mayor: los vinos rosados simples y ligeros antes que
los más complejos y potentes; los jóvenes
antes que los de crianza o reserva.
Con
los postres, es el momento de servir vinos dulces o
generosos como moscateles, olorosos, dulces, nunca con
cava brut o seco.
Temperatura de consumo
Cómo
servir el vino
Para servir correctamente el vino es necesario utilizar
siempre copas incoloras, que permitirán apreciar
la limpidez y el color del vino.
Como
nota de cortesía, es aconsejable mostrar siempre
la botella de vino a los invitados, en caso de que los
haya.
Descorche
de la botella
Cortar la cápsula por debajo del anillo del gollete
y retirar esa parte de la cápsula. Al servirlo
así el vino no arrastrará partículas
de la cápsula o adheridas a ésta.
Limpiar el borde de la botella que ha estado
en contacto con la cápsula.
Sacar el corcho de manera que no se rompa. Es
recomendable no atravesarlo completamente con el sacacorchos.
Limpiar de nuevo el gollete o cuello interior de la
botella.
Oler el corcho cuidadosamente por si tuviera
algún defecto indicador del estado del vino.
Eliminar las primeras gotas del vino en una copa aparte
por si hubiera algún sedimento.
Se aconseja catar el vino de forma rápida
antes de servirlo para estar seguros de su estado.
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Decantado
del vino
El decantado del vino -volcar el contenido de la botella
en un recipiente para eliminar posibles posos- es una
técnica que cuenta con defensores y detractores.
Con los nuevos procedimientos de clarificación
y estabilización, la posible presencia de posos
en los vinos puede obedecer únicamente a fenómenos
naturales, siempre que estemos hablando de vinos envejecidos
y muy tánicos. En el caso de vinos jóvenes
o de vinos blancos el fenómeno no es natural.
No
obstante, es necesario tener en cuenta otro factor.
El vino envejecido ha permanecido durante mucho tiempo
en un ambiente sin oxígeno y su decantación
tiene efectos beneficiosos y nocivos. Por un lado, el
vino pierde con la decantación los olores a cerrado,
pero, por contra, también pierde el bouquet reductor
y podría alterarse el color y la limpidez.
El
procedimiento que se seguirá para el decantado
es el siguiente: se coloca un foco de luz -una vela-
bajo el cuello y los hombros de la botella y se vierte
el vino progresivamente hasta que los posibles sedimentos
empiecen a deslizarse por el cuello de la botella. El
vino debe resbalar por las paredes del recipiente de
decantado. No debe caer a chorro.
La
copa
La
copa debe permitir apreciar y diferenciar con claridad
las cualidades que un vino transmite a quien lo bebe.
La
forma
Ovalada,
con el borde más cerrado para que se concentren
los aromas. El tallo debe ser suficientemente largo
para permitir cogerla con los dedos sin tocar el cáliz.
Tamaño
Deben
ser amplias y lo bastante grandes. Si la copa es pequeña
o está muy llena no será posible girarla
para que libere aromas. Cuanto mayor sea la evolución
o edad del vino, mayor será el volumen de la
copa que debemos utilizar.
El
cava se sirve en copas tipo flauta llenas hasta las
3/4 partes para apreciar así el movimiento ascendente
de las burbujas.
Los
materiales
El
brillo y la transparencia del vino tienen que ser perfectamente
apreciables. Las copas serán lisas, finas y absolutamente
transparentes. Las copas talladas o las de color no
permiten la correcta apreciación del vino. Lo
ideal es que sean de cristal fino.
LA
COPA
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Con
sus medidas normalizadas, la Copa contribuye
a resaltar las características organolépticas
de los vinos. Pero además, su distinción
y gran belleza aporta un sello diferencial al arte de
beber un buen vino.
El
diseño de la Copa atenúa las
diferencias tradicionales entre las tres partes del
recipiente: base, fuste y depósito. Así,
resalta su forma como un continuum, como un todo orgánico
en el que compaginan dos referentes directos: el pistilo
bulboso de la flor de la vid y los cálices religiosos
de la tradición judeocristiana. Dos aspectos
también resaltados en su nombre, Ara, en su doble
significado de altar y acto de labranza.
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